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Ene 02

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La diferencia entre traducir y ganarse la vida traduciendo

Este fin de semana aproveché la ocasión para combinar un desplazamiento por trabajo con la visita a una zona que no conocía. Zona en la que, por cierto, la temática lingüística afloraba de una forma genial: El Matarrañya (no, no lo he escrito mal). De entrada debo deciros que me sorprendió encontrar un conjunto de poblaciones con núcleos góticos de una autenticidad impresionante. Rodeados, eso sí, por una serie de engendros urbanísticos de los sesenta. En una de esas poblaciones, Valderrobres (o Val de roures) observé una escena que parecía sacada de una postal de hace doscientos años. En los lavaderos públicos una mujer, no excesivamente mayor, estaba haciendo la colada. Si no fuera por unos horribles guantes de plástico amarillo que llevaba casi habría creído que las lavadoras automáticas todavía no se habían inventado.

lavadero publico

 ¿Y cuál es la razón para contaros todo esto? No sé si será la influencia sobre el estado de ánimo que producen la mezcla de la temporada navideña y la crisis global en la que nos han sumergido pero cada vez más escucho elevarse quejas sobre la tecnificación en el entorno de la traducción.

La máquina de escribir y el tipex eran tecnificación, el fax era tecnificación, los ordenadores eran tecnificación, Internet es tecnificación. Y la traducción automática y la traducción asistida son tecnificación. Y de la misma forma que la lavadora automática fue el fin de las lavanderas, Las tecnologías de la traducción serán el fin de la traducción; cuando menos, de un tipo de traducción.

Negar que las tecnologías de la traducción van a transformar la traducción, no toda pero sí la gran mayoría de ella, en un oficio de revisión de segmentos es negar una evidencia clara. Pretender que ese trabajo es la denigración de la tarea de un lingüista es, por lo poco y perdonad la franqueza, una estupidez.

Si algo hay que reconocerle a la traducción automática es que sus producciones pueden ser incorrectas, muy incorrectas, y, no obstante, creíbles, muy creíbles, por lo que la necesidad de una revisión con un conocimiento lingüístico profundo tanto de la lengua de origen como de la de destino es, y será, imprescindible. La oportunidad de desarrollarse profesionalmente en un entorno lingüístico es una realidad palpable, solo que desde otra perspectiva diferente a la que hemos vivido hasta ahora. Las lavadoras terminaron con las lavanderas, sin embargo las tintorerías siguen siendo necesarias.

Y oponerse a los cambios puede ser humano. E inútil. En 1861, en Inglaterra, se promulgó la Red Flag Act. Según dicha ley los automóviles solo podían circular a velocidades equivalentes al paso de un ser humano y, además, debían ir precedidos de un peatón que agitase un banderín rojo de día o una linterna encendida de noche. Esta ley estuvo vigente un lustro entero. En la era de Internet esto equivale a poco menos de dos años.

La traducción asistida y la traducción automática no van a desaparecer solo por razones estéticas. Las tarifas adaptadas a las memorias de traducción y a la traducción automática no van a desaparecer por razones morales. Y los traductores no van a convertirse en los figurantes pobres de la historia. La traducción/revisión tiene un precio, el del tiempo necesario para realizarla. No en el de las palabras que contenga, ni en el de la cantidad de fuzzy match que presenten. Y hasta que no aceptemos esta situación no habremos cambiado el lavadero por la lavadora.

Ah, por cierto, hacía un frío impresionante.

9 comentarios

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  1. Pablo Bouvier

    Permítame una pregunta: el informe de la asociación de traductores…¿se limita al mercado laboral español o considera el mercado global de la traducción? Si se limita al estado español, probablemente esté en lo cierto. Si se considera el mercado de la traducción como un mercado global, este puede absorber aún a un buen número de profesionales y, si tenemos en cuenta que estamos en un mercado globalizado, estos pueden aprovecharse de las ventajas competitivas que supone el residir en un determinado país.

    Respecto a la rentabilidad de las memorias de traducción, imagino que depende del lado del cristal con que se mire. Como Ud. bien sabe, las memorias de traducción sólo son útiles y rentables en circunstancias muy específicas: proyectos a largo plazo o a partir de un determinado volumen, alto número de coincidencias, etc. Aunque, tambhién reconozco que me he expresado incorrectamente. A lo que pretendía referirme es a la utilidad/rentabilidad de las memorias de traducción «en la(s) nube(s)» (como suele decirse ahora) como fuente para la traducción automática.

    Para muestra un botón:

    Traducción del español al alemán de Google Translate, herramienta de la cual todo el mundo afirma que es «cada vez más fiable…»:

    http://translate.google.es/#es|de|Coincidencias

    Ahora, hagamos la traducción inversa:

    http://translate.google.es/#de|es|Streichh%C3%B6lzer

    Pues, si me tengo que fiar de esto en una traducción tan simple, como «memoria fuente» para la traducción automática, apaga y vámonos. Ni coincidencias son Streichhölzer, ni Streichhölzer son partidos. Para un servidor, son «cerillas» y punto. A esto es a lo que me refería, cuando afirmé que las memorias de traducción aún estaban lejos de ser útiles o rentables. Al final, y es también el punto de vista personal de un servidor, sigue siendo mucho más rentable contratar a un traductor que realice de entrada una buena labor de traducción, que a un editor que se tenga que pasar horas y horas revisando un texto de dudosa fiabilidad traducido por una máquina.

    En cuanto a su función como fuente terminológica, sí que oincido con Ud al 100%. Lo que resultó incongruente (y decepcionante) de mi experimento fue que, en los glosarios cedidos por las empresas para mi labor, así como en sus propios glosarios públicos, figurasen muchos de los términos que no figuraban para nada en las memorias, cedidas por estas mismas empresas, a dicha asociación. No parece lógico.

    Siento haberle malinterpretado y me disculpo también por ello. Evidentemente, negar una evidencia no es muy inteligente y no la va a hacer desaparecer de la noche a la mañana. Pero, la pregunta es…¿nos beneficia esta evidencia (y, como dije, a ambos lados del cristal…)?

    Para un servidor, y visto lo visto, la respuesta es obvia. Hoy no.
    Mañana, ya veremos…
    ______________________________________________________________

    PD: parece que a todos los implicados en el debate nos gusta el triángulo formado Alcañiz, Valderrobres y Peñíscola (sin dejar de pasar por Morella) :)

    1. Salvador Aparicio

      Hola, Pablo,

      Coincido con usted. La fiabilidad de la traducción automática, hoy por hoy (y creo que durante bastantes años más) no es fiable. Las meteduras de pata pueden ser espeluznantes y, lo que es peor, parecer correctas.

      Y también coincido con usted cuando afirma que no es rentable revisar una traducción automática, ya que al propio acto de la traducción hay que agregarle la pregunta… ¿Qué narices debía decir el original para que aparezca esta traducción?

      Otra cosa es, desde mi punto de vista, el hecho de que las herramientas de traducción asistida utilicen la traducción automática como complemento. De entrada lo hacen cuando la memoria no contiene nada aprovechable y lo hacen directamente desde un segmento, no desde un documento traducido.

      Evidentemente eso supone una mecánica de trabajo diferente. En mis clases suelo recomendar a mis alumnos que antes de aplicar TA hagan una selección rápida de una docena de frases del documento que quieren traducir. De frases cortas (como mucho 5-9 palabras según idioma) y con estructura simple (del tipo sujeto+verbo+predicado) y que las prueben en el traductor automático. Si el resultado es positivo, es decir que reparar las frases es más fácil que traducirlas, entonces utilizar TA + MT puede ser rentable (de hecho incluyo el consejo de que cuando aparezca una frase muy larga, directamente borren la sugerencia de la traducción automática ya que casi seguro que no será válida). Evidentemente para que el proceso funcione deben darse una serie de factores a favor de ese uso. Y aclamar este proceso como el único válido sería un error. No obstante en algunos entornos puede ser rentable, ya que de frases cortas y con estructura simple suele haber unas cuantas en cualquier escrito.

      Y sobre las memorias de traducción… Pues lo mismo. Depende. En determinados proyectos una memoria de traducción es la única forma de trabajar… en otros mejor empezar desde cero que utilizar según qué memorias. Para mí, salvo contadas excepciones, las únicas memorias válidas son las que se hace uno mismo ya que las memorias aportadas por según qué fuentes (y eso incluye a veces a los propios clientes) traen más trabajo que beneficio.

      Otra cosa sería el tema de los documentos etiquetados. Los documentos XML, HTML, Indesing, FrameMaker… pueden ser indigeribles sin un programa de traducción asistida. Pero eso sería otro tema del que podríamos hablar.

      En cuanto a su pregunta sobre la encuesta… Sí, hacía referencia a la formación en traducción en España.

      —————————————————————————————
      PS1: Además, ahora que Google cobra por cada carácter traducido desde un MemoQ, un Trados o un Wordfast…

      PS2: Quizá no fuera una mala idea organizar un encuentro en esa zona :-)

  2. EtrusCat

    De hecho, siguiendo con la metáfora, una vez tengamos la ropa limpia y seca, seguiremos teniendo que plancharla para que quede presentable. Ésto, al menos que yo sepa, todavía no se ha podido automatizar…

    1. Salvador Aparicio

      Totalmente de acuerdo,

      De hecho de eso se trata. Y por lo que parece existe planchado para rato, ya que los traductores automáticos en este momento están en sus cotas máximas de desarrollo (puedes obtener mayor información en los comentarios de otro post de este blog: http://aulasic.org/blog/2011/03/traduccion-apaga-y-vamonos/) y probablemente tardarán bastante tiempo en encontrar un camino que permita mejorarlos.

  3. Laura

    Apreciado Salvador:

    Me ha parecido muy interesante tu post y estoy de acuerdo contigo en la mayoría de puntos. Aunque a veces no lo parezca, efectivamente está en nuestras manos decidir qué hacemos y qué no.

    Un cordial saludo

    Laura

  4. Núria de Andrés

    ¡Qué coincidencia! Resulta que estuve en la zona durante el puente de la Constitución, particularmente en Alcañiz, desde donde visité Val de Roures y en concreto el lavadero de Val de Roures. Lo que yo ví allí fue un sintecho que encontró otros usos para el lavadero.

    Creo que en estos tiempos de crisis es importante no dormirse y prepararse para recibir los cambios sin sorpresas (aceptar la situación, como tu dices).

    Muchas gracias por tu reflexión.

  5. Pablo Bouvier

    Y es que en el mundo traidor
    nada es verdad ni es mentira;
    todo es según el color
    del cristal con que se mira

    Que un servidor sepa, el hecho de que los traductores nos convirtamos en editores o no sólo depende de nosotros, pues somos los traductores quienes alimentamos dichas memorias y éstas están aún muy lejos de poder ser mínimamente útiles o rentables.

    A principios del año pasado realice una aplicación basada en json para consultar y acceder dirfectamente a las memorias de la que se supone la mayor asociación de empresas productoras de las mismas. Prefiero omitir el resultado, pero sí diré que el contenido informativo de dichas memorias no resiste, en lo más mínimo, la comparación con los glosarios internos de las propias empresas asociadas.

    En cuanto a calificar de estupidez un pensamiento ajeno, que no tiene porque coincidir con el suy, prefiero, perdóneme la franqueza, reservarme la opinión que me merece.

    1. Salvador Aparicio

      Evidentemente la opción de convertirse en editor o no depende de cada uno. Cierto. Entre el setenta y el ochenta por ciento de los licenciados en traducción que cada año salen con un título bajo el brazo de las facultades españolas tienen una perspectiva nula de trabajar en el mercado de la traducción durante su vida laboral según un estudio interno de una de las asociaciones de traductores más representativa de este país (y a la que no cito por su nombre por la simple razón de que creo que no ha publicado dicho informe): Una cantidad respetable de profesionales que no trabajarán en una de las profesiones que según parece está catalogada como una de las 50 profesiones con más futuro. ¿Preocupante, no? ¿No será que las facultades no están formando los profesionales que el mercado requiere?

      Las memorias las alimentan los traductores. Cierto. En cuanto a estar cerca o lejos de ser útiles o rentables… Llevo diecinueve años en el mercado de la traducción y puedo afirmar que son una gran mayoría las empresas que no podrían asumir los costes de las traducciones que realizan sin el uso de las memorias de traducción. Dudo mucho que las empresas que utilizan este tipo de programas (y deben contarse en algunos centenares de miles) se gasten sus buenos dineros en algo que esté muy lejos de poder ser mínimamente útil o rentable. Aunque debo reconocer que eso no significa que las memorias de traducción deban ser útiles y rentables a todo el mundo ni en todos los entornos.

      Y si las memorias las generan los propios traductores, entonces la mayor asociación de empresas productoras de memorias de traducción ¿qué producto ofrece? Que yo sepa, la mayor memoria de traducción pública con una calidad más que contrastada que existe es la memoria de la Comisión Europea. Y, según mi particular opinión, no sirve para nada… excepto si traduces para la Comisión Europea. En cambio, otra vez según mi particular opinión, es un recurso imprescindible para cualquier traductor que utilice alguno de los pares de lenguas que la conforman. ¿Incongruencia? No, simplemente coincido con usted totalmente, sr. Boubier: La riqueza y la utilidad de esta memoria en concreto reside en su valor como fuente terminológica. Sobre otras memorias… Dependerá de la fuente desde la que se generen. Existen memorias de traducción públicas y de calidad y cuyo valor, otra vez terminológico, es apabullante. La que usted testeó debía ser poco fiable si los resultados que obtuvo fueron tan decepcionantes como parece indicar en su comentario.

      En cuanto a lo de calificar de estupidez… Me disculpo si he sido mal interpretado. Por principio nunca juzgo a las personas. Lo que catalogaba es la actitud de que la simple negación de un hecho pueda convertirlo en inexistente. Al fin y al cabo, creo recordar que nos conocimos en los noventa y fue precisamente por su interés en la aplicación de este tipo de herramientas, y por lo que sé sobre su actividad profesional las ha utilizado durante bastante tiempo, por lo su opinión sobre las mismas me merece especial interés, como siempre. Sin reservas.

  6. Ana Pérez | Préstamos rápidos

    Tu post es genial, cuenta con esta fans, ¡Enhorabuena!

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