«

»

Jun 01

Imprimir esta Entrada

QC&QA (Primera parte)

Sistemas de control de calidad

El control de calidad (QC; Quality control) y el aseguramiento de la calidad (QA; Quality Assurance) son dos conceptos que están empezando a cobrar fuerza en el entorno de la traducción. No solo entre las grandes empresas del sector en las que estos procesos hace tiempo que forman parte de su cultura, sino en el segmento de las medianas y pequeñas empresas y, también, entre la infantería del sector: la traducción freelance.

Por cierto, lo de aseguramiento nos parece una traducción poco afortunada, personalmente preferiríamos hablar de garantía de calidad, sin embargo hemos observado que aseguramiento era la opción más utilizada. Es de suponer que para mantener una cierta correspondencia con las siglas inglesas…

Si radiografiamos el mercado en la situación actual observaremos que las agencias de traducción cada vez traducen menos. La salida natural de los traductores es el trabajo autónomo como freelancers. O como e‑lancers, que es como está ahora de moda llamar a los trabajadores independientes a los que se accede a través de las redes sociales y del correo electrónico. Hace unos pocos días, en el curso de una conversación con diversas agencias de traducción, nos confirmaron que su porcentaje de tiempo dedicado a la traducción había bajado hasta situarse en menos del 10% del trabajo total de la agencia. El noventa por ciento restante lo ocupaba la gestión de proyectos… Sobran comentarios
respecto a la cantidad de presupuestos que no llegaban a ser aprobados.

Es en este entorno de servicios cuando los sistemas de calidad empiezan a tener un peso importante en cuanto a la toma de decisiones por parte del cliente final.

De entrada empecemos por dejar bien clara una cosa. El concepto de calidad, en el entorno de la traducción, es algo muy, pero que muy subjetivo, máxime cuando muy probablemente ni el mismo cliente puede juzgar la calidad de una traducción ya que desconoce o no domina suficientemente la lengua en la que se expresa el texto de llegada.

También de entrada daremos por norma que tanto el precio del servicio de traducción como los plazos del mismo tienen una tendencia clara a ser tan ajustados como sea posible.

En consecuencia, en este contexto es especialmente importante establecer mecanismos que permitan garantizar un determinado nivel de calidad. Además de conocer los costes que este proceso genera.

Las definiciones Control de Calidad y de Aseguramiento de Calidad están muy en función de quien las enuncie. Nosotros, evidentemente, vamos a utilizar las nuestras.

En Control de Calidad incluiremos aquellas acciones encaminadas a la supervisión de la totalidad de la información con el objetivo de localizar y corregir los errores presentes en la misma. Aseguramiento de Calidad nos indicará la existencia de una serie de acciones de control aplicadas a partes específicas del documento.

Evidentemente, en estas definiciones, estamos asimilando el Control de Calidad a lo que regularmente denominamos revisión. El Aseguramiento de Calidad a la revisión parcial.

De todas formas debemos responder a varias preguntas al mismo tiempo que entramos en materia: Qué, quién y cómo serán las que intentaremos responder.

Revisar, en un entorno como la traducción, es una palabra con muchos matices. Para empezar deberemos determinar si la revisión debe abarcar la lengua de partida o sólo el texto de llegada. Evidentemente, el producto final de un encargo de traducción es el texto de destino. Sin embargo, en función de los procesos que vayamos a utilizar, la revisión del texto de origen será un paso beneficioso o un problema añadido. Un ejemplo de cada:

  • Realizar algo tan simple como una revisión ortográfica (con el corrector de nuestro tratamiento de textos) mejorará en un 5% la calidad del resultado de la aplicación de un sistema de traducción automática. Proceso que, en casos muy específicos, aporta un significativo incremento en la productividad de la traducción.
  • Revisar el original en un proceso de traducción basado en borradores (empezar a traducir los borradores para reducir el tiempo de traducción del texto definitivo) significará que la memoria de traducción generada con el primer borrador no será igual de efectiva con el segundo si no realizamos también una corrección ortográfica de ese segundo borrador. Y lo mismo con el tercero respecto al segundo…

El segundo matiz que debemos establecer es qué tipo de revisión vamos a realizar. Empecemos por dejar claro que cosas por revisar hay muchas y que todas tienen su importancia.

  • Revisión de estructuras
  • Revisión de funcionalidad
  • Revisión lingüística
  • Revisión terminológica
  • Y añadamos la adaptación al entorno, la legibilidad…

Y el tercer matiz que debemos estudiar es el relativo a si la revisión debe ser realizada por terceros y quienes deben ser esos terceros. Conjuntamente con la conveniencia y el momento de la autorrevisión.

Como vemos, pues, el tema da para mucho y podemos perdernos fácilmente en digresiones. Vamos, pues, a centrarnos en nuestra visión del proceso. Y para ello trataremos de Sistemas de Calidad en vez de hablar de procesos de control o de aseguramiento, ya que lo que perseguimos es:

Garantizar la calidad mediante una serie de acciones planificadas y sistemáticas establecidas en por un sistema de calidad específico, entendiendo como calidad “el conjunto de características de una entidad que le confieren su aptitud para satisfacer las necesidades específicas y las implícitas (UNE-EN ISO 8402: 1994)”.

Y dado que este tipo de procesos se realiza para satisfacer las necesidades del cliente, aceptaremos que la revisión implica valorar si el texto meta cumple o no las especificaciones establecidas en el encargo de traducción, en la que
deberemos, en caso de no cumplimiento, proceder a realizar los cambios necesarios para cumplir dichas especificaciones.

En consecuencia lo que se nos pide en ese proceso de valoración es, simplemente, una nota. Y, para poner una nota debemos localizar los posibles errores y cuantificarlos. Y, en este punto, entramos en un nuevo océano de interpretaciones: ¿Qué es un error? ¿Cómo se evalúa?

Para empezar deberemos establecer si lo que estamos propugnando se circunscribe a una revisión de tipo pragmático, es decir que persiga localizar y corregir los errores que perjudiquen directamente la funcionalidad del texto meta o —y ese punto de vista muy a menudo se suele dejar de lado— si buscamos una revisión que aporte, además de lo anterior, efectos didácticos.

Este último punto, dado el carácter transversal de la revisión, tiene una importancia capital tanto en el tema de la calidad de la traducción como en la homogeneidad de las distintas traducciones que componen un conjunto informativo (por ejemplo una web o el conjunto de documentación de una empresa). Por lo tanto, la realimentación del conocimiento adquirido durante la revisión hacia los sistemas de traducción es un elemento básico en calidad y debe ser contemplado como parte de un sistema de control de calidad.

Lo siguiente que hemos de determinar es cómo catalogamos los errores encontrados. Una falta de ortografía es un error. Sin embargo olvidar la negación en una frase como: “…no deben introducirse los dedos en el enchufe…” puede ser algo mucho más problemático.

Categorizar los errores, conocer la naturaleza de los mismos y el impacto que producen es, pues, una necesidad previa al proceso de control de calidad. Y valorarlos otra.

Si analizamos, aunque sea fugazmente, los diferentes modelos de control de calidad (el sistema empleado en los órganos de traducción de la Comisión Europea, la norma alemana DIN 2345, la norma LISA QA Model 3.1, la italiana UNI 10574, la norma europea…) observaremos que los errores en general se clasifican por sus consecuencias. Así, por ejemplo, la norma LISA QA Model los clasifica como críticos, mayores o menores. Por lo tanto, disponer de un completo catálogo de clasificación de errores es algo que facilitará la tarea de ponerle nota a la traducción.

Los modelos de Sistemas de Calidad existentes nos proveen de una serie de parámetros muy valiosos para evaluar las traducciones en un entorno controlado y, algo que no debemos olvidar, normalizado. Disponer de unos parámetros contrastados para la revisión y, además, conocer el orden en que dichos parámetros deben ser analizados es algo de agradecer.

No es de extrañar, por ejemplo, que SDL anunciara, en abril de 2010, que sus sistemas de gestión de traducción incorporaría los estándares de calidad de LISA, no en vano el LISA QA Model era el sistema de calidad más utilizado por la industria de la traducción (el 20% de las empresas relacionadas con el testeo de productos localizados lo han implementado).

De todas formas, modelos a parte, hay algo que sí quisiéramos apuntar: En nuestra opinión, los modelos están basados más en la revisión de páginas que en las metodologías de traducción reales.

La traducción asistida es una realidad. Además, se tienen más en cuenta las necesidades de las agencias de traducción y su proyección ante clientes finales que a los traductores (ya sean autónomos o in-house).

Añadámosle el hecho de que LISA hizo suspensión de pagos hace unos meses, a que la norma europea EN-15038 para servicios de traducción no parece haber despegado de una forma clara a pesar de que fue publicada en 2006, a que el mercado se atomiza, a que las empresas de traducción clásicas van despareciendo del mapa, a que los traductores autónomos también tienen su parcela en los sistemas de calidad…

Ante este panorama vamos a intentar, en una segunda entrega, establecer una serie de parámetros para realizar controles de calidad, procurando tener en cuenta a todos los participantes en el proceso. Y como herramienta base utilizaremos las diferentes opciones que contiene SDL Trados Studio 2011, opciones que, no debemos olvidar, parten del modelo de LISA.

Enlaces recomendados:

http://euatc.org/index.php?option=com_content&task=view&id=21&Itemid=42

http://www.translatorscafe.com/cafe/article71.htm

Curso SDL Trados Studio

Acceso a la segunda parte del artículo:  QC&QA (segunda parte)

1 ping

  1. QC&QA (Segunda parte) | AulaSIC - Blog

    […] « QC&QA (Primera parte) […]

Los comentarios han sido desactivados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies