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Feb 22

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Vuelven los exámenes: las traducciones tienen nota. Segunda entrega.

revEn este segundo artículo vamos a tocar un tema delicado: Quién debe aplicar los protocolos de control de calidad (QA) y quién los protocolos TQA (o LQA).

La respuesta a la segunda parte de la pregunta es muy simple. Veamos qué dice Kilgray (los fabricantes de memoQ) sobre el tema:

“The LQA process is a manual process, usually performed by the reviewer.”

La advertencia es tan clara como debería: Quien debe realizar la validación de una traducción es quien la revisa.

 

NOTA importante: Dado que es muy fácil perderse entre tantas siglas parecidas, recordad que no estamos hablando de QA (los protocolos de corrección). Si queréis información sobre esos protocolos y su funcionamiento podéis consultar este artículo y su continuación.

Volvamos al tema: Maticemos las razones de la puntualización anterior.

  • La primera medida a establecer para poder realizar correctamente una valoración es definir el marco de trabajo. O, dicho de otra forma: Definir qué es lo que se penaliza y cómo se penaliza y, además, especificar en qué punto se considera válida o no válida una traducción.
  • Y la segunda y tercera medida son decidir quién diseña y quién aplica esa valoración.

Este segundo matiz requiere dos respuestas. Empecemos por la segunda parte de la pregunta, que ya estaba contestada: Quien revise debe aplicar el marco de calidad y, de esa aplicación saldrá la nota final del documento.

En cambio, la primera parte requiere, durante su diseño y en su mantenimiento, la participación, o como mínimo el acceso a la información, de gestores de proyecto, revisores, traductores y clientes.

Evidentemente, dado que el nivel lingüístico de todos los participantes no será, necesariamente, lo suficientemente válido, generalmente el diseño del marco de calidad lo establece el revisor, con la ayuda del traductor y gestores y clientes suelen limitar su actuación a la validación de las propuestas.

En consecuencia, deberemos disponer de un conjunto de directrices sobre cómo puntuar las traducciones. Directrices que se aplicarán durante el proceso de revisión y que irán encaminadas a localizar aquellos errores cometidos durante la traducción y que, o bien no fueron previstos en la configuración de los protocolos QA (ver nota más arriba), o que no fueron correctamente corregidos por el traductor.

Recordemos lo que preveía la norma en su apartado 5.4.2, apartado totalmente clarificador sobre quién debe realizar la corrección:

AENOR

Y, aquí, os proponemos un ejercicio privado de reflexión a quienes se dedican a traducir. Si todavía revisáis la traducción a base de relecturas de la misma: ¿No creéis que vuestro sistema es poco productivo y un poco laxo en cuanto a garantizar la calidad de vuestra traducción?

Sigamos. Si bien dejaremos para un tercer artículo la estructura genérica de estos protocolos TQA (o LQA), programas como SDL Trados Studio o memoQ incorporan de forma predeterminada una serie de plantillas basadas en los estándares más utilizados por la industria de la lengua, con el objetivo de facilitar la aplicación de unos estándares más o menos conocidos en el entorno de las grandes estructuras de traducción.

Concretamente podremos encontrar en SDL Trados Studio plantillas específicas para los estándares:

  • Lisa QA Model 3
  • MQM Core
  • SAE J2452
  • TAUS DQF

Mientras que memoQ incorpora los estándares:

  • LISA
  • SAE J2450
  • TAUS
  • modelo memoQ de protocolo LQA.

Finalmente, y a falta del anuncio realizado respecto al tercer artículo, creemos interesante añadir y comentar, a modo de guía, un gráfico de flujo de aplicación de los procesos resaltando, especialmente, los actores que intervienen en cada estadio:

Flujo que detallamos paso a paso

  1. Finalizado el proceso inicial de traducción, nuestro elemento de partida básico será el archivo bilingüe generado con cualquier herramienta de traducción asistida.
  2. Ese archivo bilingüe estará sujeto a revisión por quien haya realizado la traducción. Evidentemente los procesos de revisión aplicados son decisión propia de quien traduzca. Sin embargo, dado que la revisión debe aplicar unas directrices concretas, no solo es recomendable sino que es imprescindible, que los procesos de QA estén correctamente establecidos y que se encuentren plasmados no solo en un protocolo de actuación sino en un sistema completo de corrección asistida. Es decir, un protocolo diseñado desde el rol de revisión con las aportaciones y la aquiescencia de clientes y traductores para que sea aplicado durante la revisión hecha en el proceso de traducción y por quien haya realizado la traducción.
    Si deseáis conocer cómo se configura un proceso de este tipo en un entorno SDL Trados Studio, os remitimos a los artículos reseñados anteriormente: primer artículo y su continuación.
  3. Durante la fase de revisión pura (la que se realiza por una persona diferente a quien hay realizado la traducción) se aplican los protocolos TQA (LQA) puntuándose cada error detectado según una serie de baremos conocidos por todas las partes. En concreto los baremos TAQ (LQA) deben contemplar todos los elementos especificados en los protocolos QA, amén de cualquier otro elemento de revisión que se juzgue oportuno. Elementos que, por cierto, serán más efectivos si no constituyen una “sorpresa” para el traductor.
  4. Tanto si el resultado de la aplicación de la corrección da un resultado de Aprobada o Suspendida la medida más correcta es devolver el resultado de la corrección (reflejado en el archivo bilingüe XLIFF) al nivel de traducción. En el supuesto de una calificación de Aprobada para que la constatación de los errores sirva como elemento formativo y de mejora de proceso, mientras que, si la calificación es negativa, además del efecto formativo se requerirá de una nueva revisión por parte del traductor. Este proceso se repetirá tantas veces como sea necesario (dentro de una lógica) hasta la obtención de una calificación de traducción Aprobada.
  5. Finalizada la revisión, deberá emitirse un informe final que constituirá la demostración física de la correcta aplicación de los protocolos de control de calidad (ahora sí, el QC de toda la vida) para que el proyecto llegue a manos de la gestión de proyectos que generará los archivos finales para el cliente.

Los procesos QA y los correspondientes procesos TQA (LQA) enlazados, pueden definirse en función de objetivos diversos, desde procesos meramente lingüísticos, formales o de exactitud. Sin embargo, eso corresponderá a nuestro siguiente artículo.

Acceso al artículo anterior de la serie.

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