«

»

Feb 11

Imprimir esta Entrada

Vuelven los exámenes: las traducciones tienen nota.

notaSí, lo has leído bien. A partir de ahora, no te extrañes si te devuelven la traducción que acabas de hacer con un Aprobada o un Suspendida.

Iniciamos un conjunto de artículos sobre los procesos de evaluación de traducciones, una opción que, desde la aprobación de la norma europea sobre la calidad de la traducción ha empezado a extenderse entre las agencias de traducción, inmersas desde hace ya bastante tiempo en procesos de obtención de certificados de calidad.

Un nuevo escenario en traducción

Asentados los procesos de traducción asistida por ordenador en el mercado de traducción (o lo que es lo mismo los sistemas de conteo, las facturaciones variables por nivel de fuzzy, etc.) es posible ampliar los márgenes comerciales en alguna de las otras actividades inherentes a la traducción. En este y los siguientes artículos vamos a introducir las posibilidades de incremento de productividad y de mejora de la calidad que suponen los procesos de control de calidad en los entornos automatizados de traducción. En esta primera entrega hablaremos de la norma UNE-EN 15038:2006.

Antes, sin embargo, introduciremos un concepto en el que se reflejará la aplicación de dicha norma. La Evaluación de la calidad de la traducción (TQA en sus siglas en inglés: Translation Quality Assessment) y según la nomenclatura utilizada por SDL Trados Studio permite la cuantificación de la calidad de una traducción a partir de la definición de una serie de criterios personalizados.

Este último añadido, que solo aparece en las versiones profesionales de SDL Trados Studio y ya aparecía desde hace bastante tiempo en otros programas como memoQ, es especialmente indicado (y necesario) en aquellos entornos de traducción en los que se precise utilizar la norma de calidad UNE-EN 15038:2006: La norma europea específica para servicios de traducción.

Este mismo concepto lo encontraremos también en memoQ, solo que aquí lo llaman LQA (Linguistic Quality Assurance) y que debe ser un concepto que no acaba de agradar a todo el mundo: Fijaos en el icono que utilizan:

memoQ-LQA

Volvamos al tema principal. La norma UNE-EN 15038:2006 puede obtenerse en la web de AENOR (www.aenor.es), previo pago del coste de la misma:

 Aenor

La norma UNE-EN 15038:2006

Un apunte previo. Utilizaremos la norma europea, además de por su cobertura, por el hecho de que lo que vamos a resaltar son los conceptos de trabajo en gestión de proyectos y control de calidad que se proponen y que son muy coincidentes con los correspondientes conceptos en otras normas equivalentes que se aplican en el sector de la traducción.

Empecemos con la norma:

La norma UNE-EN 15038:2006, tal como se indica en su prólogo, es de obligado cumplimiento en un buen número de países europeos:

AENOR
Prólogo; página 5

La norma se define con el objetivo de establecer los parámetros para la prestación de servicios de calidad en traducción y, tal como indica en su introducción: “abarca el proceso central de la traducción, así como todos los demás aspectos relacionados con la prestación del servicio, incluidos el aseguramiento de la calidad y la trazabilidad”:

AENOR
Introducción; página 6

Resaltemos tres de esos detalles:

  • abarca el proceso de la traducción
  • el aseguramiento de la calidad
  • la trazabilidad

Detalle, el segundo, que encontramos otra vez en el apartado referido al contrato de servicios que se suscribe entre el Proveedor de servicios de traducción (PST) y el cliente:

AENOR
Apartado 4.4; Contrato entre PST y cliente; páginas 9 y 10

Sigamos:

En la norma, también se definen los principales roles del proceso:

Gestión de proyectos

AENOR
Apartado 3.5; Gestores de proyectos; página 9

Revisión

AENOR
Apartado 5.4.3; características del revisor; página 12

Aquí se apunta un tema clave: La revisión se separa en dos conceptos diferentes revisión y corrección de concepto que se definen como:

  • Revisión: Examen de una traducción respecto a su adecuación a la finalidad prevista, cotejo de los textos de origen y de destino, y recomendación de las correcciones pertinentes.
  • Corrección de concepto: Examen de un texto de destino traducido respecto a su adecuación a la finalidad prevista y a las convenciones del dominio al que pertenece, y recomendación de las correcciones pertinentes.

Y, además, estable de forma clara la obligatoriedad de la diferenciación física de quien traduce y de quien revisa.

Traducción

En cuanto al traductor, la norma establece las condiciones para ser un traductor válido en un proceso de normalización (Apartado 3.2.2; Competencias de los traductores) y añade, en el Apartado 5.4.2 lo siguiente:

AENOR
Apartado 5.4.2; traductor/verificador; página 12

Pues bien, definidos los actores y especificado el procedimiento de trabajo, es evidente que el método final para establecer un nivel de calidad consistirá en ponderar de alguna forma cada traducción de acuerdo con las necesidades del cliente y las características de la traducción. O dicho de otra forma: Hay que ponerle nota a la traducción.

Y, ya que estamos en ello resaltamos los procesos técnicos previos a la traducción, en donde sin ningún tipo de ambages se reconoce el papel básico de las herramientas de traducción asistida así como de algunos de los procesos que suelen asociarse con estos programas (alineación, terminología…):

AENOR
Anexo B; procesos técnicos; página 15

Hay que ponerle nota a la traducción, o dicho de otra forma: TQA (para quien utilice SDL Trados Studio) o LQA (para los usuarios de memoQ)

Históricamente, las valoraciones estandarizadas de una traducción se realizaban mediante procesos de muestreo, revisando un determinado volumen de datos, lo que permitía extrapolar al conjunto de la traducción. Hoy en día, a pesar de que se siguen las mismas, o parecidas, pautas de análisis y ponderación, lo cierto es que los procesos automatizados posibles en los entornos de traducción asistida permiten un más rápido desenlace con una cobertura de datos mucho mayor, cobertura que en algunos apartados puede llegar a resultar del 100 % de la traducción.

Por lo tanto, afirmar que los procesos de control de calidad son una de las piedras de clave de la utilidad real de las herramientas de traducción asistida es algo más que evidente. Y, a pesar de esto, son quizá una de las características menos utilizadas. Y la aplicación de modelos de control de calidad es una opción todavía menos utilizada.

La existencia de una relación entre los elementos de un texto y su traducción, las unidades de traducción, permiten la existencia de procesos de tipo mecánico que posibilitan la aplicación de procesos automatizados de revisión. Comprobar que las unidades terminen en un punto si así terminan los originales, comprobar la correcta utilización estructural de las unidades de medida, la existencia de la cantidad correcta de paréntesis de cierre y apertura en una frase, o el uso de un determinado verbo o palabra en un cierto contexto, son unas pocas de las múltiples posibilidades de este tipo de herramientas.

Es pues, en esta tesitura en donde los procesos automáticos de control de calidad dan muestra de su utilidad y, sin embargo, el proceso de control de calidad es un suplemento extra a la traducción.

A mayor calidad exigida mayor nivel de control de calidad necesario.

Y, para el próximo artículo, nos reservamos el tema del momento: ¿Quién debe aplicar los protocolos de control de calidad (QA) y quién los protocolos TQA (o LQA)?

1 ping

  1. Vuelven los exámenes: las traducciones tienen nota. Segunda entrega. | AulaSIC - Blog

    […] « Vuelven los exámenes: las traducciones tienen nota. […]

Los comentarios han sido desactivados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.