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Abr 11

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¿Por qué hay que aprender a usar Trados?

Aprende a usar TradosAcabo de recibir una llamada de una traductora que preguntaba por los cursos de Trados. Hemos estado hablando casi media hora y la conversación ha pasado de los cursos de Trados a sus razones para necesitar formarse, urgentemente, en este entorno.

Mientras ella hablaba he tenido una sensación de déjà vu. Esta misma historia la he escuchado, como poco, varias decenas de veces. Cada vez más frecuentemente.

Me hablaba una traductora médica con casi diez años de experiencia y que tiene una cartera fija de clientes directos. Unos pocos clientes importantes que le ocupan la mayor parte de su tiempo y varios clientes que le envían encargos esporádicos. Una situación ideal ¿verdad?

Según me ha contado había visto Trados hace tiempo, imagino que fue en la universidad. Después no siguió usándolo, no lo necesitaba. Hasta ahora sus clientes no le pedían que usara ningún programa. Tener una especialidad como la médica le permite aplicar tarifas decentes y haber conseguido hacerse con una cartera de clientes que cubren su productividad laboral; le permite vivir bien de la traducción.

¿Qué ha pasado, pues?

Como viene siendo cada vez más frecuente, desde hace unos meses algunos de los clientes que le enviaban encargos esporádicos le han solicitado si podía realizar las traducciones con Trados.

Esta es una circunstancia que debería ponernos sobre aviso, no obstante, se suele ignorar. Al fin y al cabo, si se trata de un cliente menor que nos envía encargos solo de vez en cuando, no compensa hacer una inversión en tiempo y dinero mucho más importante que los beneficios que nos aportará ese cliente. Nadie ve las nubes en el horizonte cuando el sol luce radiante.

La preocupación va en aumento cuando se constata que esos clientes en concreto no suelen volver a enviar encargos a pesar de que jamás hayan tenido ninguna queja por la calidad del trabajo. No debe extrañarnos. Muy probablemente habrán localizado quién pueda resolver todas sus necesidades, también sus encargos con Trados. ¿Para qué van a molestarse a tratar con dos traductores simultáneamente?

No pasa nada. Se trataba solo de pequeños clientes fácilmente sustituibles. No obstante, las nubes empiezan a oscurecer el cielo cuando se intenta abrir la cartera de clientes y se constata que, en muchas ocasiones, la demanda de los posibles nuevos clientes es la misma.

La traductora con la que he hablado esta mañana estaba en esa situación. Se planteaba si debería ir pensando en usar Trados. Como ya he comentado, es un proceso que me han contado muchos profesionales y la inmensa mayoría se quedan en este punto, planteándose la problemática, hasta que la tormenta estalla.

Para la traductora con la que he hablado esta mañana, la tormenta estalló la semana pasada, cuando su principal cliente le pidió que le tradujera el encargo con Trados.

Por la experiencia con sus otros clientes sabía que, decir que no a un cliente, puede implicar perderlo. Ojalá no sea así en este caso, aunque el peligro es evidente.

No podía permitirse perder a su mejor cliente. Siempre es un drama perder a tu mejor cliente, mucho más si sabes, como sabe ahora esta traductora, que tendrás dificultades para sustituirlo.

Estamos hablando de una traductora profesional, así que tomó medidas. Lo primero que hizo fue descargarse la versión de demostración del programa y buscar los múltiples tutoriales que hay en la red para intentar aprender a usarlo.

Como la mayoría de traductores que lo han intentado antes que ella, fracasó. Trados es un programa complejo y los tutoriales no son la mejor manera de aprender a usar programas informáticos, mucho menos si hay que dar una respuesta profesional de forma rápida. Sirven para ver cómo funciona el programa, aunque no para resolver las múltiples cuestiones que surgen en el trabajo diario. En cuanto el programa te ofrece un resultado distinto al que se ve en el tutorial, estás perdido.

No le quedó más remedio que decirle al cliente que no podía hacerse cargo del encargo y esperar que valore más la buena relación de muchos años de colaboración que su negativa actual.

Mientras, va a tomar cartas en el asunto. Aprenderá a usar Trados en una formación seria que le garantice que puede ser autónoma en su uso y adquirirá el programa. Por eso nos llamaba.

Una lástima que no lo hubiera hecho antes porque hubiéramos podido ayudarla antes de que pusiera en peligro sus ingresos como traductora.

¿Qué hubiéramos podido hacer por ella? Lo que hemos hecho ya por muchos otros traductores.

Por supuesto, si hubiera contactado con nosotros tiempo atrás, le habríamos aconsejado que empezara a usar Trados (o algún otro programa TAO, según fuera el caso) aunque sus clientes no se lo pidieran.  Podría obtener un mayor rendimiento de su tiempo y mejorar la calidad de sus traducciones finales y, sobre todo, ahora hubiera podido aceptar encargos con Trados sin tan solo pestañear.

Suponiendo que no hubiera estado dispuesta a comprar el programa, le habríamos aconsejado la formación, con lo que habría estado preparada en su momento.

No obstante, aún en el caso que nos hubiera llamado cuando ya había estallado su tormenta particular, habríamos podido ayudarla a salvar la situación.

No han sido pocos los traductores a los que hemos echado una mano en situaciones similares.

¿Cómo?

Primero: Una formación privada de urgencia, habitualmente en forma virtual mediante un sistema de clases virtuales que permiten a tutor y alumno visualizar sus respectivos ordenadores. Se enseña lo más básico para traducir con el programa. Se soluciona en pocas horas.

Segundo: Mediante una asistencia técnica durante la duración de este proyecto. Nosotros nos hacemos cargo de todos los procesos técnicos. Si es necesario, firmamos con el traductor un contrato de confidencialidad.

Tercero: Una vez entregado el proyecto al cliente la situación está salvada y el cliente satisfecho. Aunque no es el momento de relajarse. Hay que formarse para estar al 100% para el próximo proyecto que nos envíe el cliente. Vemos cuáles son las necesidades del traductor en cuestión y le aconsejamos un plan de formación.

Con este plan de urgencia los clientes quedan satisfechos y su relación profesional con el traductor sigue el mismo rumbo que siempre. Claro está que es mucho más relajado, cómodo y barato, prepararse con tiempo.

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